martes, 10 de junio de 2008

Una historia de censura

Felipe Cobián R.

Enrique Sánchez Ruiz, cuenta la historia de su efímero paso como ombudsman de medios de la Universidad de Guadalajara. A unos días de tomar el cargo, emitió una recomendación a Radio Universidad por no dar cobertura a las protestas estudiantiles en contra del gobernador Emilio González Márquez en un acto que realizó el pasado 21 de mayo en Lagos de Moreno. En respuesta, el vicerrector Gabriel Torres Espinoza lo reprendió y le exigió que cambiara la redacción del texto porque “estaba perjudicado carreras políticas”. El funcionario no aceptó y renunció.
Menos de tres meses despues de ser designado ombudsman de medios de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Enrique Sánchez Ruiz envió su primera recomendación a Radio Universidad. El motivo: haber omitido en sus noticiarios las protestas estudiantiles realizadas el pasado 21 de mayo contra el gobernador Emilio González Márquez en su tierra, Lagos de Moreno.
El vicerrector ejecutivo de la UdeG, Gabriel Torres Espinoza, reprendió a Sánchez Ruiz por el contenido de su documento y le exigió que cambiara la redacción del texto. De mantenerlo, le dijo, “arruinaría ciertas carreras políticas”.
“¿Para qué me nombraron? Todo mundo sabe que yo no estoy aquí para recibir órdenes. Yo llegué por mis propios méritos”, asegura a Proceso Jalisco el efímero defensor de los radioescuchas, televidentes y lectores de los medios controlados por la UdeG. Como no estuvo de acuerdo con las exigencias que le plantearon las autoridades universitarias, Sánchez Ruiz presentó su renuncia al rector Carlos Briseño Torres, la cual fue aceptada de inmediato.
Como sustituto, el rector designó al director de la escuela de periodismo Carlos Septién García, José Luis Vázquez Baeza, quien a diferencia de Sánchez Ruiz sí cobrará por ocupar ese cargo. A partir de ahora, el nuevo ombudsman no podrá hacer recomendaciones por sí solo, sino mediante un consejo integrado por seis personas.
Al mismo tiempo, Briseño Torres anunció que el reglamento del ombudsman de medios de la UdeG está en marcha y lo elabora Marco Levario Turcott, director de la revista Etcétera.
En entrevista, Sánchez Ruiz dice que no alimenta rencores y que siempre actuó de buena fe. “Es que yo creí que este grupo en particular –el del rector Carlos Briseño Torres– era algo más moderno, como de avanzada.
“Yo recuerdo que en los tiempos del más álgido conflicto universitario, a principios de los noventa, los noticiarios radiofónicos de la UdeG le daban voz a los contrarios, y había veces que parecía que hasta les daban más voz y la propia Universidad se prestigiaba y se legitimaban las propias autoridades”. Ahora no, dice en entrevista con este semanario.
Aclara Sánchez Ruiz, doctorado en la Universidad de Stanford en Educación y Desarrollo y responsable del doctorado en Ciencias Sociales de la UdeG, que por lo que se ha publicado en algunos medios “parecía que yo estaba partiendo de cero para poder emitir esas consideraciones o recomendaciones. Yo no tenía un reglamento local –en eso estaba, en su elaboración– y lo que hacía era ver cómo operaban otros ombudsman en el mundo, como el de The National Public Radio (de Estados Unidos), el de Radio Caracol de Colombia, el del Canal 22 y el del Canal 11, incluso el del diario tapatío Público”.
Novatez reporteril
Designado como defensor de medios a principios de marzo pasado (Proceso Jalisco 175), Sánchez Ruiz cuenta que tras varias quejas de radioescuchas porque en los noticiarios no se mencionó el incidente del 21 de mayo en el Centro Universitario de Lagos, donde Emilio González acompañó a Briseño Torres, al solicitar los testigos de los noticiarios comprobó que el incidente sólo se transmitió en vivo a través de la estación local de la Red UdeG, pero no se volvió a mencionar en los demás espacios noticiosos universitarios.
Ello motivó al ombudsman a redactar una recomendación en la que habló de censura y autocensura, y exigió que se diera al auditorio una disculpa pública en los noticiarios de Radio Universidad. El director de Información, Leonardo Schwebel, alegó que no hubo censura porque el evento se transmitió en vivo; como prueba envió un comentario del rector del Centro Universitario de Lagos, Roberto Castelán, en el que éste se queja de la novatez de los reporteros porque no se dio cobertura en los noticiarios de la rechifla y mentadas al gobernador.
Afirma Sánchez Ruiz: “Yo sumaría a las quejas que se recibieron lo que dice Castelán. Entonces, emito un documento en el que digo: bueno, como revisé todas las evidencias, todos los testigos, todos los documentos… y sigue pareciéndome que hubo una omisión de información; como hay alguna gente del público que se siente ofendida, pues habría que pedirles una disculpa”.
Refiere que el problema aquí fue la filtración que hizo alguno de los quejosos. “Aquí la verdad es que fue parte de mi novatez. Me pidieron que si podían tener copia del reclamo. Yo, de buena fe, se las envié, y entonces alguna de esas personas la envió a varios medios. También mi renuncia se la entregué directamente al rector –que en media hora me la aceptó– y al poco rato ya me estaban preguntando de todos lados si había renunciado.
“La verdad es que yo no he interactuado con el señor rector; él ni siquiera me invitó directamente (a fungir como ombudsman). Fue Rogelio Campos, director de Medios, quien me dijo que el rector me mandaba decir que me nombraban ombudsman y de pronto me presentaron en sociedad. El que me mandó llamar después fue el vicerrector (Gabriel Torres), con quien tuve una conversación en la que me dijo que debía modificar el texto de la recomendación, porque afectaba las carreras de algunas personas.”
Entre risas el entrevistado señala: “Como yo soy políticamente poco correcto, poco diplomático y digo siempre las cosas a lo güey, yo hablé de censura o de autocensura, de una práctica corriente en los sesenta y los setenta en el periodismo mexicano, que se suponía superada.
“Y (Gabriel Torres) me dice que yo estaba arruinando ciertas carreras. Como tengo una trayectoria académica y no estoy aquí para recibir órdenes y me piden que modifique eso (prefería renunciar).”
Una inocentada
“Llegué y creí que todos (en la UdeG) eran del mismo equipo, y no”, dice Sánchez Ruiz.
Y explica: “Poco a poco empecé a descubrirlo, pero quizá ya muy tarde, porque de repente ya estaban los golpes ahí. La gente golpeándose a partir de este hecho. Lo que más me duele es que algunas personas puedan salir afectadas. Dicen que van a correr o que ya corrieron a Rogelio (Campos). Este es buen pretexto del que se agarró el señor vicerrector para reforzar su posición política.
“Yo no tenía nada planeado para debilitar o reforzar, políticamente hablando. Me invitaron a defender al receptor y yo traté de hacerlo apegado a la ética y al profesionalismo, pero esto no es posible actualmente. Es más, ahora se está generando una especie de reglamento que le otorga el control a la Dirección de Medios.”
Y asegura que le comentaron que Marco Levario, el director de Etcétera, es quien elabora ese reglamento; tal vez lo nombren director de Medios. “O sea, que todavía hay que acudir a la capital. ¿Qué no hay gente aquí, en la propia universidad?
“Aquí tenemos académicos del Sistema Nacional de Investigadores en las categorías 1, 2 y 3. Durante varios años, los únicos investigadores de nivel 3 en el área de comunicación que hubo en México éramos de aquí. Los únicos dos de nivel 3 eran Guillermo Orozco y tu servidor. ¿Pues qué no hay aquí, en la propia Universidad, personas con la suficiente respetabilidad y la suficiente independencia de juicio, etcétera, como yo quise serlo? O a lo mejor, eso es lo que no quieren.”
Sánchez Ruiz tenía muchos planes, como investigar la historia de las relaciones entre la UdeG, los medios y el público, pero no le dieron la oportunidad.
Hoy se hace cruces y no sabe por qué lo escogieron a él. “Si hubieran nombrado, a lo mejor, a otra persona políticamente correcta, más diplomática y más colmilluda, a lo mejor no hubiera cometido la inocentada que hice yo de mandar la primera recomendación a los quejosos. Uno actúa de buena fe y el problema es que no se sabe qué van a hacer con esa buena fe”. Añade que le queda como satisfacción el que, por lo menos, leyeron al aire su recomendación.
–La UdeG paga varias decenas de millones de pesos anuales para que se transmitan sus programas en televisión abierta, en vez de utilizar los canales oficiales –se le plantea.
–Por lo menos me extraña. Yo entiendo que la universidad generó todo este aparato de producción audiovisual con vistas a la eventual aprobación del permiso que está tramitando, que al parecer ya está bastante adelantado, para el establecimiento de una estación de televisión. Supongo que será en UHF, y entonces en ese sentido entiendo que hayan estado digamos que preparándose. Seguramente las autoridades buscaban que esos programas tuvieran la mayor audiencia posible.

El fallido negocio “cultural” de la UdeG

Desde el inicio de la feria popular Zapopum, en 2005, las finanzas de la Universidad de Guadalajara han mermado en más de 84 millones de pesos debido al fracaso del festival. El actual rector, Carlos Briseño, anunció que buscará cancelar las obligaciones que atan a la casa de estudios a esa serie de espectáculos comerciales –impulsados por el exrector Raúl Padilla y el empresario Jorge Vergara– que en sus documentos constitutivos se disfrazan de proyecto cultural.
La Universidad de Guadalajara (UdeG) derrochó al menos 84 millones de pesos en las tres ediciones de Zapopum (2005, 2006 y 2008), la feria popular organizada por quien fuera rector de ese centro de estudios, Raúl Padilla López, y por el dueño de Omnilife, Jorge Vergara, cuando el priista Arturo Zamora era presidente municipal de Zapopan y candidato a gobernador.
Las dos instituciones y la empresa conformaron la Fundación Feria de Zapopan, A.C., y para financiarla aportaron 8.5 millones de pesos cada una, es decir, 25 millones 500 mil pesos en total.
En sus dos primeros años, el festival se empalmó con las Fiestas de Octubre, a las que pretendía suplantar, pero fracasó desde el primer año y cada uno de los organizadores tuvo que dar otros 7 millones para cubrir las pérdidas.
A pesar del fracaso, la UdeG mantuvo su apoyo a la feria en 2006 y aportó 9 millones 600 mil pesos de su presupuesto. En 2007 Zapopum se canceló debido a las pérdidas millonarias que sufrió en las dos ediciones anteriores, pero se reanudó en 2008, cuando la Universidad le destinó aproximadamente 10 millones de pesos y otro tanto le aportó Vergara Madrigal.
En esta ocasión el ayuntamiento no puso dinero, sino que aportó servicios de seguridad, limpieza y jardinería con un costo estimado de 3 millones de pesos.
En la edición del 19 de abril al 11 de mayo pasados no se vendieron boletos suficientes para el palenque, por lo que cancelaron su participación artistas como Paquita la del Barrio, Timbiriche, Ricardo Montaner, Ninel Conde, El Chico y El Flaco Elizalde, el Conjunto Primavera, Ramón Ayala y José Luis Rodríguez, El Puma.
Durante esos 24 días asistieron 400 mil personas a todos los actos de la feria, menos de la mitad de las 850 mil que concurrieron en 2006.
Ante esa situación, el pasado 26 de mayo el rector de la UdeG, Carlos Briseño Torres, adelantó a los medios que se reunirá con los responsables del Corporativo de Empresas Universitarias, que preside Raúl Padilla, para analizar la conveniencia de cancelar Zapopum a fin de no seguir “metiendo dinero bueno al malo”.
Promoción “cultural”
En el oficio DGDC/1982/06 de la Universidad de Guadalajara, firmado por el entonces director general de Cultura, Jeffrey Steven Fernández Rodríguez, se afirma que Zapopum cumple con los objetivos institucionales de promoción cultural.
Para la casa de estudios, esta feria “es un producto cultural y artístico que integra ante la comunidad los múltiples esfuerzos que realiza la Universidad en el fomento a la cultura y las artes, tanto en el ámbito universitario como fuera de éste”.
De acuerdo con Fernández Rodríguez, el proyecto forma parte del Plan de Desarrollo Institucional 2002-2010, en donde “se define las políticas generales de extensión y difusión cultural de la UdeG”. Una de las exigencias del plan es “reconocer y difundir el patrimonio cultural y natural de la región y del país y el mundo como base del desarrollo sustentable; favorecer la participación social en los diversos procesos culturales y fortalecer nuevas formas de expresión y comunicación artística”.
Según este documento, Zapopum también cumple la Estrategia 4.3.4 de este plan: “contribuir al desarrollo cultural y científico de la región centro occidente del país, contando con la infraestructura que impulse el desarrollo de la oferta artístico-cultural universitaria en la Zona Metropolitana de Guadalajara”.
Además, prosigue el oficio, contribuye a la Estrategia 4.3.6: “Mantener a la vanguardia los proyectos de difusión cultural para el desarrollo de las disciplinas artísticas, de la divulgación de la ciencia y la tecnología, el conocimiento tradicional, la promoción de la lectura y la formación permanente de nuevos públicos. Para ello se pretende incrementar la presencia internacional en las actividades de difusión cultural, científica y tecnológica”.
Precisamente la creación de Zapopum fue una respuesta a las graves carencias de infraestructura, de oferta diversificada y de calidad cultural, dice el documento.
Sangría presupuestal
En 2005 la Fundación Feria de Zapopan, A.C., acondicionó para las actividades de Zapopum más de 300 mil metros cuadrados, propiedad de la UdeG, en la confluencia de las avenidas Parres Arias, Enrique Díaz de León y el Anillo Periférico Norte (las llamadas Naves Industriales Belenes, en Zapopan).
Ahí, la institución educativa gastó 4 millones de pesos para construir la infraestructura de Calle 2 –el espacio donde se lleva a cabo la feria–, así como unos 10 millones en la edificación de un ágora con capacidad para mil 800 personas y en el acondicionamiento de un palenque para casi 4 mil, según difundieron entonces los medios de comunicación.
Además, la UdeG invirtió 11 millones 193 mil pesos para contratar a los artistas que participaron en esa primera edición del festival. “Este monto incluye pagos de honorarios a los artistas, productores y grupos participantes que cuentan con contratos de confidencialidad por sus pagos”, se aclara en el oficio DGDC/1982/06.
Entre otros, se contrató a Kumbia Kings, K-Paz de la Sierra, Sonora Caliente, Pablo Montero, Genitálica y Yahir, para cuyo hospedaje se pagaron
618 mil 709 pesos, 552 mil por gastos de producción y 1 millón 119 mil pesos por transporte aéreo. En este último rubro se pagaron 479 mil pesos al año siguiente.
Así mismo, la UdeG erogó 11 millones de pesos en equipos de audio e iluminación para las presentaciones de esos artistas y 13 millones 964 mil pesos en “producciones”.
Para la segunda edición de la feria, en 2006, la Universidad aportó 5.5 millones de pesos, y para la más reciente aportó más de 9 millones 600 mil, aunque el actual director de Cultura de la UdeG, Igor Lozada, había afirmado que la casa de estudios sólo participaría con 5 millones de pesos.
La institución educativa está atada desde el principio al festival. Las instituciones que formaron la Fundación Feria de Zapopan, A.C., firmaron un contrato atípico que consta de 13 cláusulas. En la segunda se advierte que “las partes se obligan a que la persona jurídica creada (la asociación civil) tenga una duración de 25 años obligatorios para las partes que la constituyen, con la opción de prorrogar el término por un período igual”.
En la cláusula tercera la UdeG, como dueña de los predios donde se lleva a cabo la feria, “se obliga a arrendar(los) a la asociación civil durante los años 2005, 2006 y 2007, en condiciones preferenciales para la feria”.
Este trato preferencial tendrá vigencia “hasta que quede terminado el recinto ferial JVC, a construirse en el municipio de Zapopan o (hasta que) la asociación civil determine un lugar alterno para el desarrollo de la feria”.
En la cláusula cuarta, las dos instituciones y la Fundación Cultural Omnilife acuerdan: “una vez que venza el término del arrendamiento señalado, y de manera posterior al momento de darse las condiciones para ese efecto, se cambiará de lugar el recinto ferial al núcleo JVC a construirse a partir de 2008”.
A su vez Omnilife –se dice en la cláusula quinta– “se obliga a que las condiciones de arrendamiento del mismo tendrán que ser preferenciales para la feria Zapopum”.
Según la cláusula décima, “las partes acuerdan que los remanentes que en su caso llegaren a generarse, se destinarán para la ejecución de obras de interés público, mismas que serán designadas por cada una de ellas”.
El contrato está fechado el 7 de abril de 2005 y lleva las firmas de Arturo Zamora, por el ayuntamiento; de José Trinidad Padilla López y Carlos Briseño Torres, rector y secretario general de la UdeG, y de Jorge Vergara, por Omnilife.
No podía faltar el jefe del Grupo Universidad, Raúl Padilla López, que en el acta constitutiva de la asociación civil aparece como miembro del Consejo de Directores.
Formalizada ante el notario público número 20, Adalberto Ortega Solís, dicha acta establece que uno de los objetivos de la Fundación Feria de Zapopan será organizar, promover, difundir y dirigir el festival anual denominado Zapopum, que tendrá “contenidos culturales, de entretenimiento, comerciales, gastronómicos y deportivos, entre otros”.
Según este documento, la Fundación Feria de Zapopan también podrá “fomentar, promover, impulsar y apoyar cualquier actividad que fortalezca el desarrollo educativo, cultural, deportivo y social de la sociedad jalisciense en general y de la zapopana en particular, mediante la organización de toda clase de ferias, congresos y en general eventos que estimulen el desarrollo de toda clase de productos, bienes y servicios de la industria y el comercio”.

Víctor M. López Álvaro

martes, 3 de junio de 2008

Grilla mata estructura administrativa en la Universidad

El cambio de ombusdman de Medios UdeG evidencia el abierto encono entre Carlos Briseño y Raúl Padilla.Por: Staff / Jalisco elrespetable@gmail.com
Martes 3 de Junio, 2008, 22:30 J
osé Luis Vázquez Baeza, nuevo ombudsman y Carlos Briseño, Rector de la UdeG.

El cambio del ombusdman de Medios vino a evidenciar el grado de descomposición que persiste al interior de la Universidad de Guadalajara entre el grupo del actual Rector, Carlos Briseño Torres, y del ex Rector, Raúl Padilla López.Pero además, evidencia que la grilla interna es más importante que los reglamentos que rigen a la UdeG, sobre todo en las acciones que vienen desde la Vicerrectoría Ejecutiva que encabeza Gabriel Torres Espinoza.La salida del ombudsman o defensor de la audiencia de los medios públicos de la Universidad de Guadalajara, Enrique Sánchez Ruiz, no se debió a problemas de salud como se informa en un comunicado de prensa: salió porque dio una recomendación para que se transmitieran en Medios UdeG las mentadas de madre que recibió el Gobernador Emilio González Márquez durante una gira por los Altos de Jalisco, en la cual era acompañado por el rector de la UdeG, Carlos Briseño Torres.Esa recomendación no gustó porque va contra la luna de miel que viven el Rector y el Gobernador: tanto no gustó que Torres Espinoza salió a acusar al director de medios, Rogelio Campos, de haber filtrado esta información.El control que ejerce Torres Espinoza en la Dirección de Medios es evidente: antes de ser Vicerrector era el Director de esa área, la cual depende de la Secretaría General, que hoy encabeza Alfredo Peña Ramos, gente cercana a Padilla López.Rogelio Campos, a quien se ve como gente del ex Rector Raúl Padilla, depende directamente de Peña Ramos y no de Torres Espinoza, como puede comprobarse en el directorio de la Universidad, http://www.udg.mx/categoria.php?id=3.Pero es la lucha por el control de los medios de la UdeG, donde ahora se centra el pleito de Briseño Torres contra Padilla López.En la presentación del nuevo ombusdman de Medios UdeG, José Luis Vázquez Baeza, no estuvo el director del área, Rogelio Campos, porque no fue convocado. La grilla está minando la estructura administrativa de la Universidad.Antes, Rogelio Campos tuvo problemas de operatividad con el periodista Óscar Ábrego, quien se desempeñaba como director de Radio Universidad, pero además, colaborador cercano de Torres Espinoza.Ábrego de León terminó renunciando a su puesto. Hoy, Gabriel Torres Espinoza apunta sus misiles contra Rogelio Campos, pues ya se habla de una inminente salida del Director de Medios UdeG.En el CUCSH se han dado movimientos que no han gustado a Torres Espinoza, lo que se considera una ofensiva del grupo de Padilla López: hubo cambios en el Departamento de Estudios Internacionales; hubo cambios en la Coordinación de la Carrera de Estudios Políticos. Ahí movieron a personas que estaban consideradas como afines a Torres Espinoza.Ahora, Torres Espinoza contraataca. No importa que en el camino se brinque el organigrama: es la lucha de Briseño y Raúl.Enrique Sánchez Ruiz (izq.), ex ombudsman, cuando fue presentado por el director de medios, Rogelio Campos.

“El Amo Gabriel”

Dicen que así se le conoce a Gabriel Torres Espinoza en los pasillos del edificio administrativo de la UdeG: “El Amo Gabriel”.Es Vicerrector Ejecutivo, pero Torres Espinoza no quiere quitar la “patota” que tiene puesta en la Dirección de Medios UdeG, que depende de la Secretaría General.Para entender “los problemas de salud”, que sostienen en un comunicado, es la causa de la salida del ex Ombudsman de Medios UdeG, Enrique Sánchez Ruiz, hay que leer las declaraciones entre éste y el Vicerrector. "Todavía no estamos totalmente preparados, que todavía hay quienes sostienen banderas, más bien así como de un corte autoritario, y bueno, las presiones sobre el Ombudsman, el Ombudsman debe ser independiente", dijo Sánchez Ruiz después de que presentó su renuncia.Antes el vicerrector, Gabriel Torres, comentó que Sánchez Ruiz se había equivocado:"Como ahí lo dice el propio Sánchez Ruiz, pues él se equivocó al hacer un señalamiento de un tema sin haber revisado los testigos o los audios que demuestran otra cosa, ¿no? Y darle entrada a un trascendido sin preguntarle a alguna de las partes, pues es algo de lo que, me parece, no debe ocurrir porque no son las cosas como aparentan ser".Respuesta:"Me parece que ayer o antier el señor vicerrector dice que yo me equivoqué porque no consulté los testigos, yo sí consulté los testigos una y otra vez. Me dedico a eso, a estar consultando testigos porque soy investigador social del más alto nivel".

La Tremenda Corte

-Junio-08

Amor de lejos La UdeG inauguró el concepto teleombudsman. Al asumir la defensoría de la audiencia universitaria, José Luis Vázquez Baeza prometió hacer un trabajo profesional y viajar mucho entre la ciudad de México, donde dirige la escuela de periodismo Carlos Septién García, y Guadalajara, para tomar de cerca el pulso de Medios UdeG. ¿Aplica “el que llama paga”?Impugnado Académicos de la UdeG cuestionan en un desplegado la forma como fue nombrado Vázquez Baeza, al dedazo, y lamentan que no se haya escogido a alguien de casa o que al menos viva en Jalisco. Piden que se transparente la política informativa de la Universidad, en la que ven incongruencias, y aseguran que Enrique Sánchez Ruiz renunció por presiones de la Vicerrectoría, que encabeza Gabriel Torres. ¡Ups! Más informes, consulte la página 25.
Cuidando rancho A la presentación del defensor universitario no acudieron el secretario general de la Universidad, Alfredo Peña, de quien oficialmente dependen los medios de la UdeG, ni el titular de la Dirección de Medios, Rogelio Campos. En cambio sí estuvo Marco Levario Turcott. El director de Etcétera, editada en la ciudad de México, hace callo en eso de placearse.

LA BANDA DE LOS MERCECES BENZ

La banda de los MB es la que piensa y orquesta todo el desmadre que esta ocurriendo en la universidad de guadalajara.

CONSEJO DE RECTORES

Ayer el vicerector acusó en consejo de rectores a Campos de filtrar algo que no se puede filtrar porque es público. En su intento por verle la cara de PENDEJOS a los rectores empleó más de 40 minutos en su exposición.